Mecánicamente sencillos, los sistemas de dosificación controlados por presión requieren una cantidad muy pequeña de componentes. Un regulador de presión acoplado a una válvula de seguridad presuriza el depósito con el líquido. Después, esta presión impulsa el líquido a través de los tubos flexibles y la electroválvula. Por último, la boquilla libera el líquido en el recipiente a través de una punta de aguja con una abertura definida. Con un generador de vacío-presión fácilmente integrable, el funcionamiento es posible en cualquier lugar, por ejemplo, también en laboratorios sin alimentación de aire comprimido centralizada. El sistema solo posee unas pocas piezas móviles y es fácil de limpiar, mantener y parametrizar. La presión se ajusta en función del fluido y del tiempo de apertura de la válvula según el volumen deseado. El diseño básico es siempre el mismo, pero pueden utilizarse diferentes válvulas en función del fluido. La dispensación se realiza con válvulas con separación de fluidos, que deben ser químicamente resistentes para fluidos agresivos. Para realizar el pipeteado se emplean válvulas de gas. La aspiración se realiza mediante vacío. Las puntas de pipeteado de un solo uso evitan la contaminación al utilizar líquidos diferentes. Una interfaz gráfica de usuario (GUI) sirve de interfaz de manejo.