La resistencia bacteriana a los antibióticos es una de las amenazas sanitarias más mortíferas y costosas del mundo, según una agencia del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos. Dicha resistencia es promovida, entre otras cosas, por aquellos médicos que recetan antibióticos fuertes de amplio espectro durante días. Cada vez que se emplean de estos potentes antibióticos, se ofrece a las bacterias la oportunidad de desarrollar resistencias.

Esta es una de las causas de que las pruebas diagnósticas utilizadas para personalizar la terapia antibiótica suelan durar tres o más días. Para resolver el problema, hay que fomentar terapias precisas y más rápidas.

Con una tecnología innovadora desarrollada por la start-up SeLux Diagnostics, el tiempo se reduce a menos de 24 horas en el 99 % de los casos, pudiendo llegar incluso a cinco horas. Los médicos pueden prescribir el tratamiento óptimo entre tres y cinco días antes, lo que acorta las estancias hospitalarias y rompe el ciclo del uso excesivo de antibióticos y la resistencia a los mismos.