Hacia adelante, hacia atrás o de lado: con un total de doce grados de libertad, el robot puede maniobrar en el más pequeño de los espacios y orientar con precisión su flexible brazo de pinza. Esto es posible gracias a la alimentación eléctrica móvil y a un terminal de válvulas piezoeléctricas integrado: ya tiene a bordo sus propios reguladores de presión y dosifica con precisión el aire comprimido en las cámaras de aire del brazo neumático.
La flexibilidad del brazo de pinza crea un contacto directo seguro entre las personas y las máquinas. En caso de colisión con las personas, el sistema cede inmediatamente sin cambiar el comportamiento dinámico general deseado. Incluso si la electrónica o los sistemas de regulación fallan, el sistema de asistencia es inofensivo, dada su inherente flexibilidad estructural.