Las terapias de células CAR-T siguen un enfoque personalizado: se extraen del paciente sus propias células inmunitarias, las llamadas células T, se modifican, se multiplican y se le devuelven, de modo que el sistema inmunitario pueda combatir por sí mismo las células cancerosas. Este tratamiento personalizado promete una mayor eficacia y menos efectos secundarios. Además, la terapia solo debe realizarse una vez. Sin embargo, debido a su complejidad y a que se fabrica manualmente, su disponibilidad es limitada.
Prof. Dr. Dr. Guy Ungerechts, subdirector médico del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario de Heidelberg
La producción de células CAR-T es un proceso complejo que consta de muchos pasos sucesivos: en primer lugar, se extraen de la sangre del paciente. Estas células deben limpiarse, activarse y modificarse genéticamente para que puedan reconocer las células cancerosas. A continuación, las células modificadas se multiplican y se someten a exhaustivas pruebas para garantizar que sean seguras y eficaces. Para todo ello se necesitan instalaciones de producción estériles, equipos especializados y personal bien formado.
Los elevados costes se deben al alto precio de los materiales y los reactivos especiales, así como a la compleja infraestructura y a la gran cantidad de pruebas. Además, cada tratamiento se personaliza para cada paciente.
Por ello, el Instituto Fraunhofer de Tecnología de Producción y Automatización (IPA) ha desarrollado, con tecnología de Festo, un concepto de automatización para sistemas de producción pequeños y descentralizados destinados al tratamiento de las células inmunitarias.
Estas minifábricas modulares podrían funcionar, por ejemplo, en hospitales universitarios; funcionan de forma prácticamente automatizada y apenas requieren personal especializado. Gracias a la automatización, los tiempos de fabricación y los costes se reducen considerablemente, lo que permite a las terapias CAR‑T volverse más rápidas, más asequibles y accesibles para un mayor número de pacientes.
Dra. Andrea Gaißler, investigadora Fraunhofer IPA
Las minifábricas están formadas por distintos módulos por los que pasan los cartuchos de forma secuencial. Se necesita un cartucho por paciente para cada fase del proceso terapéutico, en el que las células T reciben los tratamientos necesarios. En el módulo destinado a la etapa del proceso de modificación de las células, los componentes de automatización de Festo garantizan un transporte preciso de líquidos en un espacio muy reducido.
El cartucho contiene un sistema de fluidos autónomo y estéril que incluye todos los elementos necesarios para modificar las células. Los elementos en sí son pasivos. Se accionan desde el exterior cuando se inserta el cartucho en uno de los módulos de la minifábrica.