Luz para la higiene

GTG Ingenieros cuenta con 25 años de trayectoria dedicada a crear soluciones para la protección y la seguridad de las personas en el terreno laboral con un desarrollo de ingeniería personalizada y orientada a la Industria 4.0.

La irrupción de la pandemia les ha hecho entrar en el terreno de la higiene con el desarrollo de una máquina para desinfectar de forma rápida y efectiva las bandejas de los aeropuertos en que la tecnología de Festo juega un papel esencial.

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Cuando GTG Ingenieros nació, en 1997, la seguridad industrial y laboral no estaba tan desarrollada como ahora en España. En este ámbito todo se reducía al uso de botas, gafas y cascos de protección, pero en estos 25 años este concepto se ha ido sofisticando y hoy existen soluciones para afrontar una amplia diversidad riesgos y conseguir entornos más seguros que reduzcan al mínimo los accidentes de trabajo.

Junto a esta línea de ampliación de la seguridad, la irrupción del Covid-19 ha puesto de relieve, más que nunca, la importancia de la salud en los espacios compartidos. “La pandemia nos ayudó a darnos cuenta de que había una parte de la seguridad laboral donde podíamos aportar nuestro conocimiento y encontrar un mercado, que era la higiénico-sanitaria”, asegura Pedro García-Trejo, gerente de GTG Ingenieros.

La pandemia también ha servido, a nivel colectivo, para repensar muchas decisiones, más allá del uso de mascarillas, como, por ejemplo, la necesidad de renovar el aire y de mantener las superficies en las mejores condiciones de limpieza y desinfección posibles, ya sea en escuelas, restaurantes, oficinas, o en cualquier otro lugar donde se agrupen y circulen continuamente una gran cantidad de personas.

“En el caso particular de los aeropuertos, los controles antes de embarque son una bomba de relojería desde el punto de vista de la higiene”, destaca el gerente de GTG. La razón, aclara, “es que las bandejas que pasan por el escáner se convierten en un cultivo de bacterias que proceden de las miles de gafas, ordenadores, bufandas, botas, o paquetes de kleenex, y de otros objetos personales que se depositan en ellas”.

Esta reflexión movió a GTG Ingenieros a ponerse en contacto con la empresa pública que gestiona los aeropuertos en España, para sugerirle una solución al problema. “Al inicio no fue sencillo porque no conocíamos a nadie en la empresa hasta que, finalmente, después de unos meses de estancamiento, dimos con un departamento de un aeropuerto español que se interesó en nuestra propuesta ya que ellos también habían pensado en la importancia de higienizar esta parte del recorrido de los pasajeros”, relata Pedro García-Trejo.

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Alta fiabilidad

El elemento clave de la solución propuesta por GTG es la luz ultravioleta tipo C (UV-C). Esta forma de luz ocupa la porción del espectro electromagnético situada entre los rayos X y la luz visible. Lo más relevante para la higiene es que un intervalo específico de sus longitudes de onda es capaz de inactivar por completo la capacidad de reproducirse e infectar de microorganismos como bacterias, virus y protozoos.

La aplicación de la radiación UV se lleva a cabo en una máquina pensada específicamente para desinfectar bandejas. “El procedimiento es simple. Una vez ya ha usado la bandeja cada usuario la deja en un carro especialmente diseñado para introducirse en la máquina. Cuando el carro está lleno, un operario lo empuja hasta la máquina donde las bandejas recibirán la luz ultravioleta. Luego, el operario saca el carro limpio y lo deja en la zona de recogida de bandejas donde los siguientes pasajeros las utilizarán. Un aspecto importante de este esquema es que en ningún momento el operario toca las bandejas” explica Pedro García-Trejo.

¿Pero qué sucede exactamente en el interior? “La máquina -detalla- va desplazando el carro con las bandejas de manera que estas pasan por un entramado de luz ultravioleta situado a tan solo centímetro y medio de ellas ya que, cuando más cerca estén de la luz, más efectivo será el proceso. En esta operación se necesita la máxima precisión y esto queda garantizado con el manipulador de dos ejes de Festo”.

En la fase inicial de desarrollo, GTG ya pensó en un producto con una alta fiabilidad de funcionamiento de la máquina, y con apoyo técnico necesario, ya que esta debía trabajar sin reposo, con 10 millones y medio de ciclos al año. Había que tener en cuenta, además, que en los aeropuertos no están especializados en mantenimiento industrial. Festo pudo dar ese apoyo. “Nuestra relación con Festo ha existido siempre debido a nuestra amplia actividad. En este caso, el reto era conseguir una máquina que debía garantizar aspectos como la exactitud del movimiento, la correcta detección de la presencia de bandejas, y resolver rápidamente situaciones como el eventual paro de la máquina debido a un atasco”, subraya Pedro García-Trejo.

La colaboración ha tenido lugar en un momento difícil con los conocidos problemas que están viviendo las cadenas de suministros en todo el mundo. A pesar de todo, los materiales para cumplir con las primeras entregas llegaron y la máquina se pudo construir a tiempo. Sus dimensiones son 2,50 m de largo, 2,60 m de altura, tiene una profundidad de 85 cm, y es capaz de procesar 600 bandejas por hora. “Es bastante compacta y vendría a ocupar más o menos como dos unidades de vending juntas”, señala el gerente de GTG. Este es un aspecto relevante, dado el elevado coste del espacio en las infraestructuras aeroportuarias.

Un futuro más higiénico

Por el momento, en un aeropuerto español han adquirido dos unidades, pero la demanda potencial puede ser mayor en el futuro debido a la extensa red de aeropuertos en España. “En este momento no existe en el país una normativa específica para máquinas UV-C con estas aplicaciones, pero si su uso se generaliza habrá que crearla”, puntualiza.

De hecho, las posibilidades de estos equipos no se limitan a los espacios aeroportuarios y este, junto al marco legal, puede ser un factor determinante para su expansión en los próximos años. “Ya hemos tenido algún contacto con gestores de las terminales portuarias en Vigo ya que se da un potencial evidente en relación con los cruceros”, revela Pedro García-Trejo, que no descarta otros usos en todos aquellos espacios compartidos donde la higiene deba ser prioritaria.

“Igual que ha habido un antes y un después en la seguridad industrial y laboral, también se ha producido un punto de inflexión con la exigencia de la higiene. Algunos hábitos han llegado para quedarse como las mascarillas en los hospitales”, subraya. En cualquier caso la máquina UV ha sido proyectada para adaptarse a todos los cambios y novedades que el mercado y la normativa puedan demandar.

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