Acabados con corriente

Artículo del 29 de julio de 2016 

Con la galvanización se refinan superficies metálicas

Sin ser conscientes, todos estamos en contacto en nuestra vida con objetos tratados galvánicamente: empezamos por la montura de las gafas, seguimos con las conexiones de la cafetera, con las griferías cromadas del cuarto de baño, hasta los elementos revestidos de cinc del coche.  Por ejemplo, las herramientas o las tijeras se niquelan con esta tecnología para protegerlas frente al óxido.

Con la galvanización se refina un objeto de un metal conductor de la electricidad aplicando una fina capa de otro metal con ayuda de la corriente eléctrica. La galvanotécnica permite aplicar revestimientos funcionales con un grosor de apenas unas micras para emplear así los materiales de forma apropiada y eficiente.

¿Cómo funciona la galvanotécnica?

En primer lugar se sumerge la pieza de trabajo en un baño consistente en una solución de sal metálica (electrolito) y se conecta al polo negativo de una fuente de corriente continua (cátodo). El metal que debe separarse, por ejemplo, níquel, se sumerge también en el baño y se conecta con el polo positivo de la fuente de corriente continua (ánodo). La corriente eléctrica disuelve el metal del polo positivo, que se convierte así en iones metálicos. La pieza de trabajo atrae estos iones metálicos al polo negativo y estos se depositan allí como fino recubrimiento metálico.

De este modo, el objeto que va a refinarse se recubre de forma homogénea por todas sus caras con oro, níquel, plata, cobre u otros metales. Cuanto más tiempo se encuentre el objeto en la solución y mayor sea la corriente eléctrica, más gruesa será la capa de metal.

Baño y decapado en la fábrica tecnológica de Scharnhausen

Festo trabaja también con este procedimiento en la fábrica tecnológica de Scharnhausen. Los componentes de los productos, como carcasas de válvulas y cilindros, obtienen en baños galvánicos, a través del procedimiento electrolítico, las características necesarias, como resistencia química, dureza, brillo o protección frente al óxido. Las piezas de aluminio del arranque de viruta lavadas y desgrasadas se decapan inicialmente, retirándose una capa de unas diez micras, lo que se corresponde con 0,01 milímetros aproximadamente. Mediante un procedimiento de oxidación electrolítica, obtienen a continuación un recubrimiento de 20 micras de grosor que protege de la corrosión y crea una superficie deslizante.

Durante la planificación del chapado electrolítico en la fábrica tecnológica se tiene en cuenta la eficiencia energética. Por ejemplo, pueden anodizarse a la vez varios componentes en un baño y para cambiar las sustancias de la oxidación no es necesario cambiar de útiles. Un intercambiador de calor permite recuperar la energía del sistema de ventilación.