El dulce lo merece

Artículo del 16 de diciembre de 2016 

Fabricación de dulces de Navidad

Las galletas, el pan de especias o los almendrados... los dulces son tan navideños como el árbol y las velas. Todos los años se elaboran en las cocinas de las casas innumerables tipos, que se decoran con cariño y se disfrutan durante las fiestas. Sin embargo, quien no tiene tiempo o ganas de prepararlos, no tiene que renunciar a estas delicias navideñas: la industria alimentaria proporciona también una gran selección de dulces.

Lo que en casa se elabora con mucho tiempo y un costoso trabajo manual, se lleva a cabo en el proceso de fabricación industrial de forma mucho más rápida y eficiente. En ellos, líneas de producción totalmente automáticas elaboran una enorme cantidad de panes de especias o galletas de canela. Como siempre sucede en la fabricación y el procesamiento de alimentos, los estándares de higiene son los más elevados, ya que, como en la cocina de casa, todo debe estar limpio.

Los mayores estándares de higiene

Como las piezas mecánicas pueden entrar en contacto con los alimentos, todas las piezas de las plantas deben estar muy accesibles y resultar fáciles de limpiar. En este sentido, un requisito importante es que las superficies de los componentes repelan la suciedad y sean resistentes frente a la corrosión y los limpiadores. Esto permite que la limpieza pueda llevarse a cabo de forma perfectamente higiénica y eficiente en muy poco tiempo. Así, el tiempo para la producción de dulces es mayor.

Llega la hora del glaseado

Para conseguirlo, pueden utilizarse, por ejemplo, recubrimientos especiales que se colocan sobre los componentes de automatización y los dotan de las características deseadas. Pueden emplearse diferentes materiales y procedimientos para hacerlo. Mientras que elegir entre chocolate y azúcar para los dulces de Navidad es cuestión de gustos y apariencia, para el recubrimiento de las superficies de los componentes ha de tenerse en cuenta la funcionalidad deseada.

Fabricación de dulces de Navidad

Ejemplo de ello son los recubrimientos que aportan características de autolimpieza. De la naturaleza se conoce la planta de loto: el agua se resbala de las hojas en forma de gotas y al hacerlo arrastra de la superficie todas las partículas de suciedad. Responsable de ello es la naturaleza compleja y repelente del agua de la superficie, que reduce de manera extrema la adherencia de las partículas de suciedad. Si estas características pueden trasladarse a las máquinas de la producción de alimentos, la limpieza se facilita en muy gran medida.

Para todos los gustos

Además del efecto autolimpiador existen otras muchas características de las superficies que hacen que los componentes de automatización sean adecuados para cada uso, como la ausencia de desgaste, la protección frente a la corrosión o la resistencia a altas temperaturas. Al igual que sucede con los dulces de Navidad, para cada gusto (esto es, para cada aplicación), se encuentra la receta adecuada.