Un sistema de aire comprimido es una red coordinada que genera, prepara y suministra aire comprimido a las máquinas y los procesos de una planta. Un diseño correcto garantiza la presión, el caudal y la calidad de aire adecuados en los puntos correspondientes del sistema.
Debido a que el aire comprimido puede adaptarse con precisión a los requisitos de cada aplicación, se utiliza en numerosas industrias, como la manufactura, alimentos y bebidas, electrónica y automotriz.
Una preparación del aire correctamente dimensionada ofrece ventajas claras en todo el sistema:
Etapas principales de la preparación del aire comprimido
Las siguientes secciones describen el flujo habitual del proceso en un sistema industrial de aire comprimido.
El proceso comienza con el ingreso de aire ambiente al sistema a través de un filtro de admisión. Este filtro elimina el polvo grueso y las partículas de mayor tamaño antes de que lleguen al compresor. Un aire de admisión limpio:
Este aire ambiente es la materia prima que posteriormente se comprimirá y acondicionará para utilizarse en la aplicación.
El compresor es el corazón de todo sistema de aire comprimido. Su función consiste en aumentar la presión del aire ambiente hasta el nivel requerido por la aplicación. Según el perfil de demanda, pueden utilizarse distintas tecnologías de compresión, por ejemplo:
Independientemente del tipo, el principio básico es el mismo: la energía eléctrica se convierte en energía del aire comprimido. La selección y el dimensionamiento del compresor influyen directamente en el consumo de energía y la eficiencia del sistema.
Después de la compresión, el aire normalmente se almacena en un tanque receptor. Este componente cumple varias funciones importantes:
Un tanque receptor correctamente dimensionado favorece la operación eficiente del compresor y contribuye a la estabilidad y confiabilidad del sistema.
El aire comprimido siempre contiene humedad. Si no se elimina, puede provocar corrosión, contaminación y fallas en los componentes instalados aguas abajo. Un secador frigorífico enfría el aire comprimido para que el agua se condense y pueda separarse.
El resultado es aire seco con un punto de rocío a presión definido, adecuado para entornos industriales estándar. En aplicaciones con requisitos más exigentes —por ejemplo, instalaciones exteriores en climas fríos o procesos sensibles— pueden utilizarse secadores por adsorción, además de los secadores frigoríficos o en sustitución de estos, para alcanzar puntos de rocío más bajos.
En la etapa final, el aire comprimido ya preparado se suministra a la máquina o al sistema. Ahí se utiliza para accionar componentes neumáticos como: